15/02/2012 09:00:37

Deslocalizar la producción, ¿a cualquier precio? Las recientes polémicas de Apple e Inditex (I)

Apple e Inditex: cuando la deslocalización conlleva la falta de ética empresarial

Según define la Real Academia Española (RAE), deslocalizar significa “trasladar una producción industrial de una región a otra o de un país a otro, normalmente buscando menores costes empresariales”. Este fenómeno no es una novedad, pero actualmente es una práctica cada vez más frecuente por la que a muchas multinacionales les llueven las críticas. ¿Es la deslocalización en sí lo criticable, o lo son las condiciones en las que trabajan los empleados?

La deslocalización es un fenómeno propio del tiempo en el que vivimos, aunque no nuevo. Los años 90 vieron el crecimiento y la maduración de las economías desarrolladas y el arranque de muchas potencias en vías de desarrollo que ofrecían muy buenas oportunidades de inversión a costes más bajos. Actualmente, esta tendencia está a la orden del día en la mayor parte de las multinacionales. El quid de la cuestión está, sin embargo, no tanto en la deslocalización en sí, sino en cómo se lleva a cabo la misma.

Cuando las empresas no cumplen
En el caso de las corporaciones que deciden trasladar sus centros de producción o que contratan los servicios de un proveedor en países en vías de desarrollo o emergentes, uno de los valores más importantes que deben tener en cuenta es la ética y el respeto hacia los trabajadores. Lo mínimo que se le pide a las empresas es que no se aprovechen de la ausencia de regulaciones y controles de los gobiernos de Tailandia, Filipinas, China o Camboya, por mencionar algunos ejemplos, y que las condiciones en las que tengan a sus trabajadores sean justas y les permitan llevar una vida digna y autónoma.

Recientemente, los periodistas Charles Duhigg y Keith Bradsher, del diario The New York Times, realizaron una investigación acerca de las condiciones laborales de los empleados que fabrican para Apple en Asia. En el informe se describe, en palabras de un ex ejecutivo de la compañía, cómo en una ocasión Apple encargó a una fábrica china la modernización del iPhone sólo algunas semanas antes de que el dispositivo estuviera a la venta en los establecimientos. Según se expresa en la investigación, Apple diseñó la pantalla del iPhone ‘en el último minuto’.

Las nuevas pantallas empezaron a llegar a la planta cerca de medianoche. Un capataz despertó inmediatamente a 8.000 empleados de los dormitorios de la compañía. Cada uno de ellos recibió una galleta y una taza de café y fue ordenado a su lugar de trabajo. En media hora iniciaron una jornada de 12 horas de trabajo cambiando las viejas pantallas por las nuevas.

‘La velocidad y la flexibilidad era impresionante’, asegura el ex ejecutivo. ‘No hay ninguna fábrica americana que haga eso’.

Problemas de seguridad en Apple
La seguridad es uno de los mayores lastres de Apple. En el citado informe se hace referencia a los 137 trabajadores de un proveedor de la compañía en el Este de China que quedaron heridos tras recibir la orden de usar un producto químico tóxico para limpiar las pantallas del iPhone. Asimismo, también recuerdan dos explosiones que tuvieron lugar el año pasado en las fábricas de Chengdu en las que se produce el iPad, que acabaron con la vida de cuatro personas y que hirieron a 77.

Apple también ha registrado casos de suicidio. El informe refleja uno de ellos, ocurrido en 2009, en el que un empleado de Foxconn, uno de los mayores proveedores de Apple, cayó de un edificio de apartamentos tras haber perdido un prototipo de iPhone. Además, durante los siguientes dos años, por lo menos 18 trabajadores de Foxconn intentaron acabar con su vida.

Historias similares a las de Apple
Lamentablemente, tal como afirman Duhigg y Bradsher en el informe, "historias similares podrían explicarse de muchas otras compañías electrónicas e industriales".

Otro de los casos que ha saltado a la palestra en los últimos tiempos es el de Zara (del grupo Inditex) en Brasil, que fue citada por la Asamblea Legislativa de Sao Paulo por denuncias de explotación laboral. El Ministerio de Trabajo brasileño descubrió a finales de julio la existencia de un taller clandestino que empleaba a 52 personas y de dos talleres más con 15 trabajadores, dos de ellos menores de edad. Los talleres pertenecían a proveedores de Zara.

La compañía se comprometió a finales del pasado 2011 a eliminar las ‘precarias condiciones de trabajo de sus proveedores’ y a invertir 1,4 millones de euros en acción social, un buen trato si se tiene en cuenta que el Gobierno brasileño le había llegado a pedir una indemnización de 8,2 millones de euros para ‘reparar daños colectivos’.

La responsabilidad social de las empresas hacia su propio país
Qué duda cabe que el hecho de deslocalizar es lícito siempre y cuando no se produzcan situaciones como las anteriormente reflejadas. Sin embargo, ¿hasta qué punto tiene responsabilidad la empresa de generar riqueza, empleo y beneficios dentro de su propio país? Esta es una de las inquietudes que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, le planteó a Steve Jobs en una ocasión. ‘¿Qué haría falta para que se fabricaran los iPhones en Estados Unidos? ¿Por qué no puede ese empleo volver a casa?’, le preguntó. ‘Esos puestos de trabajo no volverán’, le contestó Jobs.

¿Por qué deslocaliza Apple? Según el informe de The New York Times, no se trata tan sólo de que la mano de obra sea más económica fuera de las fronteras estadounidenses, sino también de que las fábricas son más flexibles en esos países y de que las condiciones por las que trabajan los empleados extranjeros han superado a las de los americanos, conviniendo más a los empresarios.

Apple emplea directamente a 43.000 personas en los Estados Unidos y a 20.000 más allá de sus fronteras. Sin embargo, hay mucha más gente que trabaja para los proveedores de la compañía: según The New York Times, 700.000 personas entre ingenieros y empleados de las líneas de producción fabrican iPads, iPhones y otros productos, pero prácticamente ninguno de ellos lo hace en EUA, sino en Asia, Europa y cualquier otro lugar. En el caso de Foxconn, trabajan 230.000 empleados para Apple, de los cuales 8.700 son ingenieros industriales, según recoge Lainformacion.com.

‘Apple es un ejemplo de por qué es tan difícil crear empleo para la clase media en los Estados Unidos actualmente. Si es el pináculo del capitalismo, deberíamos estar preocupados’, declara Jared Bernstein, asesora económica de la Casa Blanca, hasta el año pasado.

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