En 2011 Grupo Codorniu consolidó su proyecto de mejora medioambiental, obteniendo reconocimientos públicos como el Premio Europeo a la Prevención de Residuos de la UE o el Premio Diseño para el Reciclaje de la Generalitat de Catalunya. Por otro lado, sentaron las bases para la creación de un equipo interno multidisciplinar que gestiona la información procedente de los tres pilares de la sostenibilidad: económico, social y medioambiental.
En el ámbito medioambiental destaca el proyecto de cálculo de la huella de carbono de su emblemático cava Anna de Codorníu. Este proyecto culminó con la certificación de la entidad independiente británica Carbon Trust, la de mayor prestigio internacional en certificación de huella de carbono. Anna se convirtió así en el primer vino espumoso del mundo en conseguir ese reconocimiento. El proyecto les sirvió para identificar aquellas fases del proceso en las que tienen un margen de maniobra para reducir las emisiones de CO2 que generan y confirmar que su apuesta pionera por reducir el peso de sus botellas de cava de 900 a 800g era acertada.
'Al tratarse del primer vino espumoso del mundo en conseguir esa certificación no disponíamos de referencias previas con las que poder compararnos. Calcular, certificar y hacer público ese dato fue un ejercicio de transparencia, cuyo resultado está disponible para cualquier grupo de interés: consumidores, clientes, competidores, etc.', destaca la compañía.
Próximos retos
Grupo Codorníu destaca como su próximo reto la consolidación de un equipo que logre desplegar a lo largo de toda la organización la cultura de la gestión de proyectos aplicada a la sostenibilidad, dotando de forma, líderes, objetivos, calendarios, presupuesto, etc. a las diferentes iniciativas que desde hace años han emprendido en temas de RSE.