¿Cómo ha avanzado Adif en materia de RSE este año?
Hemos diseñado el plan Empresa Ciudadana, que es la estrategia de RSC de Adif para los próximos cuatro años, con el objetivo de integrarlo mejor en el plan estratégico de la compañía. Esa integración supone que la RSC está contemplada en el mapa de temas clave del nuevo ciclo estratégico como un asunto fundamental que contribuye además a la reputación de la empresa y, por extensión, del sector ferroviario.
Hemos avanzado también en la mejora del sistema de seguimiento de los proyectos, hemos ampliado el cuadro de mando de indicadores para que todos los objetivos estratégicos del plan tengan sus metas correspondientes. En definitiva, hemos mejorado el sistema de gestión y hemos constatado que el modelo está consolidado en la empresa.
¿Han detectado áreas de mejora?
Tenemos que seguir trabajando en armonizar una serie de políticas y de iniciativas en relación, por ejemplo, a cómo Adif contribuye en la lucha contra el cambio climático o en la elaboración de un plan de compra responsable. También han aparecido nuevos temas relacionados con la actual coyuntura económica.
Teniendo en cuenta la titularidad pública de Adif ¿la crisis ha afectado a sus políticas de RSC?
Estamos en una coyuntura complicada, de una necesidad absoluta de eficiencia en la gestión económica, y hemos aplicado criterios de austeridad transversalmente a todo el plan. Los grupos de interés nos pedían que eso tenía que formar parte de nuestra responsabilidad y así lo hemos asumido.
Barajamos la posibilidad de añadir un nuevo compromiso relacionado con la eficiencia económica a los seis compromisos de la RSC de Adif, pero después de debatirlo y analizarlo internamente decidimos que lo mejor era que impregnara al resto de los compromisos.
¿Una mayor austeridad supone demorar o aplazar acciones?
Hemos hecho una revisión del manual de estación Sostenible 360º para asegurarnos que todas las medidas se justifican desde la perspectiva de la sostenibilidad económica, social y medioambiental. Así pues, las medidas que se adopten en relación con la construcción o gestión de las estaciones tienen que ser sostenibles en todos los aspectos, también el económico. Esta austeridad también ha significado un impulso a las políticas medioambientales. Por ejemplo, el Plan Director de Ahorro y Eficiencia Energética de Adif ha generado, además de una reducción de emisiones de CO2, un ahorro en costes a corto plazo.