Los objetivos del Pacto Mundial se conjugan en dos grandes líneas de acción. Por un lado, la de integrar Diez Principios de carácter universal basados en las Declaraciones de Naciones Unidas (relativos a Derechos Humanos, Normas Laborales, Medio Ambiente y Lucha contra la Corrupción) en las actividades empresariales en todo el mundo. Y por otro, impulsar actuaciones en apoyo de los objetivos generales de Naciones Unidas, que incluyen los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En este contexto, es de especial interés para la Fundación ONCE el Principio 6, que lleva por título ‘no discriminación en el empleo y la ocupación’.
En el acto de la firma, celebrado en la sede de la Fundación ONCE en Madrid, Alberto Durán subrayó la importancia de los Informes de Progreso “porque en estos informes se identifican indicadores concretos de la evolución de la innovación en el campo de la Responsabilidad Social Empresarial vinculada a la estrategia de la empresa”.
Por su parte, Juan de la Mota resaltó dos pilares principales en materia de inclusión de la RSE en la empresa. En primer lugar, la educación: “Más de cuatrocientas escuelas de negocio han declarado como fin principal formar a sus alumnos, futuros líderes de empresas, en principios éticos de responsabilidad social”. Igualmente se refirió a la importancia de los mercados inversores, ya que a estos les preocupa cada día más a quiénes destinan sus recursos: “Además de los datos financieros de las empresas, los mercados inversores miran con atención los indicadores de consecución en Responsabilidad Social Empresarial”.
Juan de la Mota invitó a las empresas a incorporar en sus memorias e Informes de Progreso los principios de diversidad social: “Las empresas deben tener integrada a personas de diferente etnia, edad, diversidad cultural, discapacidad... De ese modo, atenderán mejor a sus mercados”.