Se trata de la primera vez que personas con discapacidad intelectual diseñan y protagonizan la imagen de una campaña solidaria que pone de manifiesto que están preparados para incorporarse al mercado laboral en muy diversos ámbitos. Así lo han demostrado en el desarrollo de la campaña, que tuvo lugar del 20 de octubre al 6 de enero, en la que trabajadores con discapacidad intelectual de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce han participado activamente diseñando la etiqueta del “Jellypack solidario”, protagonizando el spot promocional y envasando el producto.
Tras superar un proceso de selección entre los trabajadores con discapacidad intelectual de la fundación, se montó un laboratorio de ideas, con la colaboración de Wywlab, para el diseño de la etiqueta. Como resultado, en el centro de ésta aparece un personaje que sostiene en la mano un cartel con la leyenda “10 cént.” (aludiendo al importe de la donación por cada unidad de “Jellypack solidario” vendido).
Además, aparecen destacadas las palabras “Jellypack solidario” y los logotipos de Migueláñez y de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce. De acuerdo con Abel Loureiro, trabajador con discapacidad intelectual de la fundación, miembro del laboratorio de ideas y protagonista del spot de la campaña, el personaje “tiene forma de caramelo, está feliz y por eso aparece con una sonrisa dulce”. Una llamativa línea negra en zig-zag divide el diseño circular de la etiqueta, aludiendo al lema y objetivo de la campaña: “Romper etiquetas”.
A este objetivo se refiere el director general de Migueláñez, Mario Migueláñez: “El objetivo de nuestra campaña en colaboración con la Fundación Carmen Pardo-Valcarce, consiste no sólo en fomentar la inclusión laboral de personas con discapacidad intelectual, sino en romper esas etiquetas que injustamente se les asocian no sólo en el ámbito empresarial, sino en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Ellos no sólo pueden ocupar puestos de trabajo en muchos campos, sino que además aportan un valor extraordinario a las empresas (como la motivación, alegría y creatividad) y a la sociedad”.
El jellypack solidario ha sido envasado por el personal de la fundación y su venta directa es uno de los pilares en los que se apoya la II Campaña Solidaria Sonrisas Dulces. La empresa prevé superar el número de unidades vendidas en la pasada edición de la campaña, alrededor de 400.000.
La directora de la fundación, Almudena Martorell, destaca que “para nosotros esta es una campaña redonda: los chicos y chicas de la de fundación han diseñado la etiqueta del Jellypack solidario, han realizado el manipulado y han protagonizado el spot. Esto demuestra que con ayuda y apoyo las personas con discapacidad intelectual son capaces de trabajar como cualquier otra persona, poniendo incluso más ilusión y empeño. Y estamos seguros de que esta campaña va a romper muchos mitos y muchas barreras”.