29/08/2011 10:22:00

Fábricas de explotación y contaminación

En México, las maquilas constituyen un proceso de fabricación de alto costo social y medioambiental

Las maquilas constituyen un esquema de fabricación pensado para atraer inversiones extranjeras directas y fomentar las ventas al exterior. La estrategia, vigente en México desde la década del 60, actualmente está demostrando su alto costo ambiental y social. 'Periodismo Humano' informó recientemente sobre las consecuencias de este proceso de confección en el país americano.

Las maquilas, que concentran en México especialmente la producción de ropa y el ensamblaje de automóviles y de aparatos electrónico, consumen un gran volumen de agua, genera residuos peligrosos, como alcoholes, benceno, acetona, ácidos y restos plásticos y metálicos, y emite gases contaminantes.

Esta industria para exportar se ha instalado en los países en desarrollo para beneficiarse de exenciones impositivas y flexibilidad laboral a cambio de favorecer la ocupación. En México operan unas 3.000 empresas de este tipo en zonas francas que emplean aproximadamente a 1,5 millones de personas, según el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación. La mayoría de ellas se encuentran en las norteñas urbes de Tijuana y Ciudad Juárez, fronterizas con Estados Unidos.

Las maquilas en México
Docenas de maquilas fueron instaladas a partir de 1994 en México, por los bajos salarios y costos para abastecer el mercado de Estados Unidos, favorecidas por la entrada en vigor ese año del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta), que conforman esos dos países y Canadá.

Aunque el Nafta posee capítulos adicionales sobre condiciones laborales y ambientales, éstos no han bastado para corregir las prácticas en estas áreas, advierten los especialistas. En 1983, los gobiernos de México y Estados Unidos firmaron el Acuerdo de Cooperación Fronteriza del Medio Ambiente, el cual aborda el manejo de las sustancias tóxicas y especifica provisiones para controlar y prevenir la contaminación en la franja.

Sin embargo, el Nafta eliminó la obligación, derivada del convenio de 1983, de las empresas extranjeras de devolver los desechos tóxicos a sus países de origen. Es que la ley ambiental mexicana estipula que las corporaciones pueden almacenar esos materiales.

Las maquilas han sido criticadas por el consumo de materiales peligrosos. Por ejemplo, para que la tela que se usa para confeccionar ropa sea suave y resistente debe recibir un tratamiento a base de formaldehído, soda cáustica, ácido sulfúrico, bromo y sulfamida, todos compuestos nocivos para la salud humana, según la estadounidense Asociación de Consumidores Orgánicos.

Los procesos de limpieza, hilado, tejido y terminación de una prenda generan en promedio casi 1,4 kilogramos de dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases responsables del recalentamiento del planeta, según el proyecto La historia de las cosas, desarrollado por la estadounidense Annie Leonard.

Nuevos desafíos
La Coalición de Salud Ambiental y la población de Tijuana se anotaron un éxito en 2004, cuando obligaron al gobierno mexicano a remediar la fábrica abandonada Metales y Derivados, que albergaba más de 23.000 toneladas de desechos y cuyo proceso de limpieza concluyó en 2008. El último control se efectuó este año, con resultados aceptables para los ambientalistas.

Si bien muchas empresas ya reciclan materiales y tratan el agua, esas medidas no lograron del todo enverdecer la actividad de las maquilas, en la cual el salario promedio mensual oscila entre 500 y 600 dólares en la zona fronteriza.

La Asociación de la Industria Maquiladora de Tijuana tiene un convenio con la Procuraduría (fiscalía) Federal de Protección al Medio Ambiente de México para promover la certificación de industria limpia. Este año sólo se han emitido solo ocho.

En 2007, el Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (RETC), de la Secretaría (ministerio) de Medio Ambiente, reportó 212 millones de toneladas, de los cuales 99% correspondió a emanaciones al aire.

Para este año, la meta del RETC es incluir a 267 sustancias contaminantes. En virtud del acuerdo de 1983, las administraciones limítrofes estructuraron el Programa Fronterizo 2012, cuyos objetivos son reducir la polución del suelo, el aire y el agua, así como mejorar la salud ambiental y elaborar medidas de emergencia y respuesta rápida.

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