El concepto PRT es conocido desde hace décadas pero en Heathrow es donde se aplica por primera vez a gran escala. Con un coste menor que el del transporte público, presentan también las ventajas de los vehículos privados: son pequeños con aire acondicionado y no tienen que parar a recoger a otros pasajeros.
Funcionan a unos 40 kilómetros por hora, sin conductor y por pistas exclusivamente dedicadas con paradas fuera de la carretera, evitando toda forma de control de tráfico y la congestión. El "podcars" están en constante comunicación con un centro de control, pero operan de manera autónoma utilizando sensores láser. También hay un mecanismo de seguridad basado en sistema láser para evitar que los vehículos colisionen.
La tecnología para algunos de los componentes individuales no es de vanguardia, pero el sistema muestra qué se puede hacer incluso con el equipo disponible. Los vehículos incorporan 4 baterías de 45Ah y 48 voltios que se recargan entre las paradas y son recicladas cuando ya no se utilizan. Los PRT son relativamente ligeros, montan ruedas de 13″ sin cámara y están construidos con plástico ABS, cristal acrílico y acero.
Sistemas similares están siendo estudiados como sustitutos del transporte público en otras partes del mundo. En Heathrow, hay un estudio para continuar con el sistema en el terminal central para aliviar la congestión. Autobuses y trenes pueden funcionar de manera muy eficiente cuando van repletos durante las horas pico, pero fuera de esos intervalos es más económico operar con vehículos más pequeños. Al trabajar más juntos que el tráfico de vehículos, un sistema de PRT puede compensar el tamaño de los coches.