Según informa el diario Cinco Días, con esta iniciativa Lufthansa se convertirá en la primera aerolínea del mundo en introducir biocombustible en operaciones aéreas de tráfico regular. Con una duración provisional de seis meses, la experiencia se realizará mediante el Airbus A-321, que dispondrá de cuatro vuelos diarios de ida y vuelta entre Hamburgo y Francfort.
Fuentes de Lufthansa recogidas por Cinco Días aseguran que el objetivo es evaluar el impacto del uso del biocombustible en el proceso de mantenimiento y la vida útil de los motores. Dichas fuentes añdaden que durante este tiempo, los vuelos ahorrarán la emisión a la atmósfera de 1.500 toneladas de CO2.
Las pruebas tendrán un coste de 6,5 millones de los cuales el gobierno federal aportará 2,5.