Según recogen diferentes agencias de noticias internacionales, la primera ministra, Julia Gillard, ha informado que el objetivo es reducir en 160 millones de toneladas la emisión de gases contaminantes de aquí a 2020 y la medida afectará a unas 500 empresas, consideradas las mayores contaminadoras de Australia.
El impuesto aumentará un 2,5 por ciento anual hasta julio de 2015, año en que está previsto que entre en funcionamiento en el país un nuevo mecanismo para el intercambio de emisiones cuyo precio estará regulado por el mercado.
El proyecto del Gobierno ha conseguido ya los votos necesarios para que sea próximamente aprobado por el Parlamento.
Con los casi 7.000 millones de euros que se espera recaudar en los tres próximos años, el Gobierno intentará crear empleo, fomentar fuentes energéticas no contaminantes, incentivar económicamente a las principales empresas emisoras de carbono para que reduzcan los gases de efectos invernadero y desarrollar programas contra los efectos del cambio climático.