En la actualidad, Italia importa electricidad generada en las centrales nucleares francesas y la empresa eléctrica italiana Enel SpA estaba en conversaciones para construir centrales de última generación (Evolutionary Power Reactor), una de las cuales, con una potencia de 1.650 MW, se construiría en Normandía.
El referendum anti-nuclear de 1987 ya había propiciado el apagón nuclear en el país tras el desastre de Chernobyl, pero el programa nuclear italiano se reanudó en 2009 a instancias del Gobierno francés, como respuesta a los altos costes del petróleo y del gas natural.
El Gobierno de Berlusconi ha planificado una cuota del 25% de energía nuclear para 2030, lo que supondrá la construcción de diez nuevos reactores. Sin embargo, a largo plazo, “la porción de generación renovable será mucho mayor”, reconoció el ministro de Economía, Paolo Romani.
El plan italiano actual para las energías renovables en 2020 se apoya fundamentalmente en la hidráulica, seguida de la eólica y la biomasa, todas ellas con una participación similar en el mix; mientras que la solar y la geotérmica tienen menor protagonismo.
El programa actual situará a Italia como el quinto país europeo productor de energías renovables, según un informe de la Asociación Europea de Energía Eólica.