Históricamente los conceptos Ecología y Empresa no han tenido apenas relación. Dos realidades que han evolucionado paralelamente hacia la búsqueda de sus antagónicos objetivos y que en la actualidad deben y tienen que alcanzar el consenso para lograr el llamado desarrollo sostenible.
Esta preocupación social e institucional por el deterioro ambiental tiene su origen en la década de los 70 cuando las empresas comienzan a interesarse por las relaciones entre sus instituciones y el medio ambiente. Pocos años después esa curiosidad inicial se traducirá en importantes cambios en las estrategias funcionales de las instituciones adaptando sus políticas en beneficio del ecosistema.
A consecuencia de ello, nacieron empresas que ofrecían soluciones que ayudarían a reducir el impacto que comenzó a sufrir el entorno natural debido a las actividades industriales. Esker formó parte de ese grupo y enfocó su modelo de negocio hacia la sostenibilidad y el compromiso social implantando soluciones de automatización de documentos. Hoy, esta práctica continúa y permite a sus clientes la mejora de sus procesos de negocio, la agilización de las gestiones, ahorro de costes y una reducción de toneladas anuales de papel. El principio causa y efecto se cumple en esta ocasión: menor consumo de papel - menor impacto en la naturaleza.