Así, Dow aprovecha lo que muchas compañías ya valoran como una muy buena fuente de iniciativas sostenibles: sus empleados.
Los trabajadores son los que interactúan con los equipamientos, con los edificios, y por ello son a menudo los que mejor pueden identificar dónde se está malgastando energía.
Dow repartirá los 100 millones entre las unidades de negocio y lospuestos de producción que propongan los proyectos que más reducciones de gasto energético y emisiones nocivas generen, además de reducción de costes. De este modo, Dow hace que sus empleados busquen medidas eficientes a la vez que compiten entre ellos, como estrategia para hacer emerger resultados más prometedores.
La compañía afirma que ya ha recibido unos 60 proyectos hasta la fecha que, si se implementaran, valdrían unos 500 millones y evitarían 400.000 toneladas de emisiones nocivas.