“Nuestra filosofía es conocer el origen de los productos ecológicos que utilizamos, ver de dónde vienen y, por supuesto, apoyarlos de forma directa”, indica George A. Wallen. Wallen formaba parte de una cooperativa ecológica de consumo cuando advirtió que la mayor parte de la producción española de este tipo se destinaba a la exportación. El propietario advirtió que era mucho más sostenible obtener productos lo más cercanos posible, así como evitar las exportaciones, en ambos casos para conseguir reducir las emisiones de CO2.
Pero Wallen no se conforma con lo alcanzado hasta el momento y sueña con desarrollar un sistema de calefacción sostenible. Su intención es aprovechar el calor del horno, concentrarlo y difundirlo hacia el comedor mediante un sistema de ventiladores.
También la preocupación social también está presente en “La Cúpula”. A través de la Pizza Solidaria, el 20% de los beneficios se destinan a la ONG hondureña Casa Domingo, de apoyo a jóvenes en situación de exclusión social. Por otro lado, cuentan con la financiación de Triodos Bank a proyectos sostenibles, que contribuye a afianzar su negocio.
Ingredientes de calidad sin precios prohibitivos
Además de las pizzas, “La Cúpula” sorprende a los visitantes con ensaladas de productos orgánicos. La más pedida es la de espinacas con tomates secos, aunque la variedad disponible depende de la época del año.
Para Wallen, lo importante es que lo ecológico “no sea excluyente ni exclusivo”. “La Cúpula”, por lo tanto, se maneja con “márgenes muy ajustados” en su intento por mantener los precios al alcance de todos los consumidores.