Las tiendas italianas, que utilizan 20 billones de bolsas anuales (una quinta parte del consumo europeo toral), podrán aún deshacerse de las bolsas de plástico comunes que tengan en stock, pero una vez terminadas debrán ofrecer bolsas de ropa, de papel o de plástico biodegradable.
De hecho, la prohibición no es nueva para 200 de los más de 8.000 municipios italianos, que ya tenían prohibiciones similares.
La principal preocupación desde Italia es la falta de preparación cultural y comercial para el cambio, y algunas voces piden un avance más lento hacia la eliminación total de las bolsas de plástico.