El fondo invertirá en acciones y fondos de empresas y emisores que cumplan con una serie de estándares medioambientales, y cuenta también con criterios de exclusión. Así, quedan excluidas las empresas del sector de bebidas alcohólicas, nucleares, juego, pornografía, el sector armamentístico y el tabaco, así como las que hayan sido condenadas por incumplir la legislación medioambiental, fraude o corrupción. Tampoco se adquirirán bonos de países que cuenten con armas nucleares o en los que se violen los derechos humanos.