La sede principal de Caja Madrid es la que más energía renovable consume, un 44% del total que necesita. Más las medidas sobre energía renovable, la caja ha encaminado sus políticas verdes a la eficiencia energética y la disminución de su impacto medioambiental.
Para ello se ha dado continuidad al diagnóstico medioambiental de 2008 y para 2009 se ha desarrollado la documentación del sistema de gestión ambiental de la nueva sede central. Este edificio es un ejemplo a seguir: Lleva implantado medida de eficiencia energética en la aclimatación, iluminación y ascensores y en la gestión del agua, además de otras para reducir la contaminación acústica.
Más allá de la propia Caja Madrid, su cadena de proveedores también tiene que cumplir con criterios medioambientales, como el de consumo energético o etiquetado ecológico, en productos como aparatos informáticos, cajeros y recicladores.