En primer lugar Ford analizará las emisiones de los fabricantes de sistemas de dirección, asientos, neumáticos y componentes de metal, que requieren más energía para su producción y, por lo tanto, tienen huellas de carbono más elevadas.
Aunque muchos de dichos fabricantes ya cuentan con sistemas para medir sus gases de efecto invernadero, el proyecto de Ford pretende impulsar la colaboración y difundir procesos y prácticas que puedan contribuir a reducciones significativas, así como contribuir al cumplimiento de normativas futuras en esta materia.
Ford tiene por objetivo que sus emisiones de gases de efecto invernadero sean en 2020 un 30% inferiores a los niveles de 2006, sin incluir las reducciones logradas por sus proveedores.