El punto más importante es el de la conservación de una superficie de 29 millones de hectáreas de bosque boreal, lugar donde habitan especies amenazadas como el Caribú. En esta enorme área se implantarán medidas de protección para diferentes especies animales, patrocinados por las empresas del FPAC. A cambio, las ecologistas se comprometen a no boicotear los productos de dichas empresas.
El acuerdo incluye otros frentes de trabajo como la implementación de una gestión forestal líder en el mundo, la realización de propuestas comunes en zona protegidas, destión forestal completa de los almacenes de carbono, apoyo al desarrollo de las comunidades dependientes de los bosques y reconocimiento de los logros alcanzados en conservación.
Los firmantes del pacto han iniciado ya negociaciones con entidades locales y provinciales para conseguir más apoyos a la iniciativa, incluyendo poblaciones indígenas de las zonas protegidas.