El nuevo modelo de botellas mantiene las mismas características de resistencia y de aspecto que su antecesora, la botella bordelesa tradicional, pero con un peso de tan sólo 380 gramos.
A pesar de la novedad, Domecq ya trabajó entre 2004 y 2005 para reducir el peso de la botella: en una primera fase pasaron de 550 gramos a 500, y llegaron a una segunda de 450 gramos.
El ecodiseño supondrá la reducción de 5.100 toneladas en la producción de vidrio y, en consecuencia, una disminución de los recursos necesarios para su producción. También se reducirá en más de 4.100 toneladas el aporte de anhídrico carbónico (CO2), responsable principal del calentamiento global.