Con esta nueva hoja de ruta, Redeia va más allá de la mitigación de impactos y de lo que exige la normativa y se convierte en una fuente de valor compartido con el territorio forestal. Este nuevo enfoque integra de forma más ambiciosa la restauración ecológica y la forma de interactuar con los bosques en su estrategia corporativa, con el propósito de actuar como agente tractor en la transformación del territorio forestal a partir de la integración de la restauración ecológica, la gestión sostenible y la valorización de sus servicios ecosistémicos.
Así, el Libro Blanco identifica los vínculos clave entre los bosques y las infraestructuras eléctricas y reconoce el papel esencial de los ecosistemas forestales en la protección de estas instalaciones y el servicio esencial que ofrecen, además de su función clave en la lucha contra el cambio climático, la conservación de la biodiversidad y la revitalización del medio rural a través de la innovación, el emprendimiento y la cooperación.
En concreto, esta estrategia transformadora se articula en cuatro áreas de actuación: el tratamiento de la vegetación para el mantenimiento de la zona de servidumbre y el acceso a las infraestructuras eléctricas; la restauración de zonas degradadas; el apoyo a la gestión forestal sostenible; y el liderazgo institucional.
"La estrecha relación entre las infraestructuras y el medio natural debe evolucionar hacia un modelo en el que de forma voluntaria generemos valor compartido con el territorio y contribuyamos de forma activa a su resiliencia. Es una apuesta por el futuro del territorio, por su riqueza natural y su vitalidad social", señala Eva Pagán, directora corporativa de Sostenibilidad y Estudios de Redeia, que destaca que los bosques no son solo un entorno a proteger sino un "aliado estratégico para garantizar un sistema eléctrico más seguro, eficiente y alineado con la transición ecológica".
Catálogo de acciones ya en aplicación
Para aplicar este nuevo marco, Redeia ha desarrollado un catálogo de acciones estructuradas en dos pilares: la acción forestal basada en una gestión sostenible y la restauración; y la educación y la formación. El objetivo es mejorar la capacidad de los bosques de afrontar amenazas como incendios, abandono o pérdida de su valor a través de actuaciones de recuperación ecológica, impulso a la bioeconomía, valorización de servicios ecosistémicos, desarrollo de soluciones innovadoras basadas en la naturaleza, así como programas de sensibilización y capacitación en el medio rural.
La primera actuación conforme a este catálogo ya está en marcha y se trata de una alianza con la Fundación Naturaleza y Hombre en la montaña oriental de Cantabria: el proyecto 'Bosques flotantes', que ya ha dado sus primeros pasos en 2026 e incluye diferentes actuaciones para la mejora del hábitat a través de la erradicación de vegetación alóctona y la reforestación con especies autóctonas; bioeconomía mediante la plantación de setas o el fomento de la actividad económica rural con un ecomuseo interpretativo e itinerante. También integra el pilar de la educación y sensibilización mediante talleres y voluntariado.
El Libro Blanco de los Bosques está alineado con los objetivos climáticos nacionales y europeos. Nace de un proceso de reflexión y orienta el vínculo de la compañía con los bosques a futuro, en línea con el Plan de Sostenibilidad 2026-2029 aprobado este año. También se enmarca en su Estrategia de Impacto Integral, que promueve un impacto social y medioambiental positivo en España y Latinoamérica, las geografías donde opera.
Redeia y sus filiales llevan años trabajando en este campo y cooperando en la conservación de ecosistemas terrestres y marinos de la mano de alianzas territoriales con instituciones y organismos. En 2009 inició el proyecto el Bosque de Red Eléctrica, con el que ha contribuido a la recuperación de un total de 27 bosques en los que ha plantado más de 901.336 árboles y arbustos.