Ésta es la conclusión a la que ha llegado el ‘V Análisis de datos de emisiones de CO2 en España, entidades sujetas a la directiva europea 2003/87/CE’ entre 2008 y 2012 en base al Protocolo de Kioto y coordinado por la Fundación Empresa y Clima. Que España tenga prácticamente un “nivel plano”, según ha declarado el autor del estudio –el economista y consultor medioambiental Arturo de las Heras–, se debe a que unas comunidades han compensado a las otras: aquellas en las que prima el carbón como política energética (Andalucía, Asturias o Galicia) han aumentado emisiones, mientras que las que se dedican al sector de los servicios (Catalunya, Madrid y Aragón) las han reducido.
Dicha reducción se debe principalmente a dos factores, según de las Heras: la crisis y la concienciación sobre el cambio climático. Esto se ha traducido en un destacado cierre de empresas, así como en la implementación de medidas correctoras. Explica el autor que “durante la crisis han ido bajando las emisiones y ahora estamos en un impasse”, con lo que habrá que ver si con la recuperación económica vuelven a subir los niveles de CO2, tal como publica Europa Press: puede que las empresas hayan aprovechado la crisis para mejorar sus procesos, aplicando cambios tecnológicos para ser más eficientes.
Andalucía es la comunidad que más emisiones de CO2 ha registrado (24,5 millones de toneladas de dióxido de carbono), lo que supone un 18,11% del total del país. La siguen Asturias (13,25%), Galicia (10,70%) y Catalunya (10,69). Pese estar en la cuarta posición, los catalanes han sido la comunidad que más consiguió reducir las emisiones respecto 2011: se redujo más de un millón de toneladas de CO2, una rebaja del 7,42%.
De las 902 instalaciones verificadas en 2012 (en 2008 fueron 984, antes de que la crisis hiciera estragos), 382 (un 42,35%) pertenecen a los procesos de cogeneración por combustión. 122 empresas del sector han superado los límites de emisión permitidos. El de las tejas y ladrillos ha sido el segundo sector más destacado (20,40%), en el que sólo una compañía ha superado los permisos, y la industria de pasta y papel cuenta con 11 organizaciones que han superado la normativa.