03/05/2012 11:08:05

Gobiernos e inversores privados ya han comprado el 5% del terreno de cultivo africano

Crean una base de datos para informar de las transacciones de terrenos a escala mundial y alertar sobre el secretismo y la especulación

Un grupo de investigadores y ONG han creado Land Matrix, la mayor base de datos pública sobre los tratos de compra y venta de tierras a escala mundial. La aplicación rechaza las transacciones secretas desarrolladas por gobiernos, inversores y especuladores que adquieren tierra fértil en países en vías de desarrollo de todo el mundo. En África, casi el 4,8% de la tierra apta para el cultivo se ha vendido o alquilado a diversos inversores desde el año 2000.

Según informa el diario The Guardian, durante los últimos cinco años se ha producido un gran incremento de compras de terreno a bajo precio en los países más pobres. "Los fondos de inversión buscan sitios seguros y la tierra agrícola es una mercancía que cada vez tiene más valor; pero, claro, esta tendencia deja a los países pobres sin comida", explicó para La Vanguardia Henk Hobbelink, coordinador de Grain, una ONG que denuncia estas prácticas de landgrabbing.

Sin embargo, la falta de datos dificultaba conocer el impacto real del fenómeno. Land Matrix, creado por diversas organizaciones no gubernamentales internacionales, es la primera base de datos que recoge una lista de transacciones de compra y venta de terreno internacionales y las hace públicas. La base de datos se apoya en una gran variedad de fuentes (desde medios de comunicación e investigaciones académicas hasta la investigación sobre el terreno) que detallan un fenómeno mundial que se habría desarrollado en secreto.

En un informe publicado al mismo tiempo que la base de datos en el que se analizaron 1.217 tratos comerciales relativos a más de 83 millones de hectáreas (aproximadamente un 1,7% de la superficie agrícola mundial), los investigadores afirman que los países ricos han estado utilizando tierras de cultivo de países más pobres y con mayores tasas de hambruna, enfermedades o inestabilidad política para importar alimentos. Como consecuencia, la mayoría de los tratos comerciales documentados por la base de datos se localizan en África. Se han identificado 754 transacciones relativas a más de 56 millones de hectáreas, aproximadamente la superficie de Kenya. The Guardian destaca el caso de un negocio de compra de terreno agrícola en Sudán del Sur, en el que un inversor noruego se ha asegurado la utilización de 179.000 hectáreas durante 99 años a un coste anual de tan sólo 0,07 dólares la hectárea.

Sin embargo, apenas existe evidencia de que estos negocios favorezcan la creación de empleo u otro tipo de beneficios en las comunidades locales que venden sus tierras. Algunos gobiernos se han defendido asegurando que dichos terrenos de cultivo no se utilizaban antes de que llegaran los inversores extranjeros, y que la “competición” entre las zonas acaudaladas y los países pobres “es inevitable”. A pesar de ello, Land Matrix asegura que buena parte de las tierras vendidas o alquiladas sí se cultivaban antes de las inversiones extranjeras, y que en el 70% de los tratos comerciales, las tierras dejan de cultivarse por tratarse de meras transacciones estratégicas o especulativas.

Otro estudio publicado el 25 de abril por la International Land Coalition y la ONG Global Witness denuncia la “cultura del secretismo” que envuelve este tipo de transacciones de terreno a gran escala, y pide a los gobiernos y las empresas que proporcionen información detallada sobre sus negocios y los riesgos e impactos que pueden producir. Megan MacInnes, de la ONG Global Witness, declaró para The Guardian que “las empresas deberían probar que no van a provocar ningún daño y que sus tratos comerciales no van a afectar negativamente a las comunidades locales”.

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