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'No confiéis en la bomba', de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares, identifica más de 300 inversores en armas nucleares

Más de 300 bancos de todo el mundo financian la industria de armamento nuclear


06/03/2012 11:43:34 Un informe publicado ayer por la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, en sus siglas inglesas) identifica más de 300 bancos, fondos de pensiones y compañías de seguros de 30 países diferentes que financian la fabricación de armas nucleares. El estudio “Don’t Bank on the Bomb: the Global Financing of Nuclear Weapons Producers” (“No confiéis en la bomba: la Financiación Global de los Productores de Armas Nucleares”) detalla las transacciones financieras de 20 empresas muy involucradas en la manufactura, mantenimiento y modernización del potencial armamentístico nuclear de los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e India.

Según informa 'Periodismo Humano', el estudio señala que las naciones con poder nuclear gastan más de 100.000 millones de dólares al año fabricando nuevas ojivas, modernizando las viejas y construyendo misiles balísticos, bombarderos y submarinos para lanzarlas. De las 322 instituciones financieras identificadas en el informe, aproximadamente la mitad se encuentran en los Estados Unidos, y un tercio en Europa. Algunas de las principales corporaciones colaboradoras son BAE Systems y Babcock International en Gran Bretaña, Lockheed Martin y Northrop Grumman en Estados Unidos, Thales y Safran en Francia y Larsen & Toubro en India.

Los partidarios del desarme nuclear llaman a las instituciones a dejar de invertir en la industria de armamento nuclear. “Cualquier uso de armas nucleares violaría la ley internacional y tendría unas consecuencias humanitarias desastrosas. Invirtiendo en la producción de armas nucleares, las instituciones financieras están favoreciendo la creación de fuerzas nucleares, lo que aumenta el riesgo de que estas armas de destrucción masiva se utilicen de nuevo”, afirma Tim Wright, uno de los autores del estudio en un artículo del ICAN.

Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz de 1984, insta en el informe a que las instituciones financieras “hagan los correcto y asistan, en lugar de impedir, los esfuerzos para eliminar la amenaza de la destrucción radioactiva”. Tutu también escribió en el informe que “nadie debería beneficiarse de esta terrible industria de la muerte, que nos amenaza a todos”.

El estudio, de 180 páginas, enfatiza los argumentos legales, medioambientales y humanitarios para dejar de invertir en esta industria. Setsuko Thurlow, superviviente de los bombardeos de Hiroshima de 1945, escribe en el informe que “cualquiera con una cuenta bancaria o un fondo de pensiones tiene el poder de elegir si invierte su dinero de forma ética, sin contribuir a esta empresa que pone el mundo en peligro”.

Pero además de las razones éticas para dejar de invertir en la industria nuclear, el estudio también informa de los riesgos relativos a la reputación de la empresa asociados a la financiación de las armas nucleares, subrayando el rol positivo que las instituciones financieras podrían jugar en la lucha por un mundo sin este tipo de armamento.

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