Un estudio de la revista americana Science demuestra que reduciendo simultáneamente las emisiones de otros gases de efecto invernadero como el metano o el hollín, además del CO2, se obtendrían beneficios mucho más importantes, según informa Le Figaro.
No tan sólo se produciría una ralentización del aumento global de las temperaturas, sino que también habría consecuencias positivas en términos de salud y de seguridad alimentaria.
Según refleja Le Figaro, el metano y el hollín contribuyen al cambio climático y a la polución atmosférica. El primero de ellos, combinado con el CO2 en las capas inferiores de la atmósfera, se transforma en ozono, un gas responsable de patologías respiratorias. Lo mismo ocurre en el caso del hollín emitido por los motores diesel que tienen, además, efectos cancerígenos.
El equipo de Drew Shindell, del Goddard Institute for Space Studies de la NASA, demuestra que actuando contra estos tres gases (CO2, metano y hollín) será posible reducir el aumento de la temperatura global alrededor de 0,5ºC de aquí a 2050. 'De esta manera se podrá mantener más fácilmente el umbral +2ºC fijado por el grupo de expertos intergubernamental sobre el clima (Giec), un umbral más allá del cual las consecuencias del calentamiento serían incontrolables', añade el diario.
Asimismo, los autores del estudio estiman que esta estrategia permitirá también evitar cada año entre 700.000 y 4,7 millones de muertes prematuras ligadas a la polución atmosférica y aumentar la producción agrícola mundial de 30 a 135 millones de toneladas métricas anuales a causa de la reducción del ozono de 2030 en adelante.