Reportaje

Desarrollo sostenible

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible se integran en el negocio

17/07/2017 En lo que llevamos de año hemos visto noticias como que uno de cada cinco niños de países desarrollados vive en la pobreza, según datos de UNICEF; que la población mundial aumentará en 1.000 millones para 2030, según las estimaciones de Naciones Unidas; o que las olas de calor han alcanzado temperaturas récord en todo el planeta, según la Organización Meteorológica Mundial. Precisamente, ante acontecimientos como estos, el 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene una serie de metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años. Abordamos en este reportaje el papel que pueden jugar las empresas como parte de la solución de estos importantes desafíos globales.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son la nueva agenda de contribución al desarrollo sostenible, con 17 Objetivos y 169 metas que deben cumplirse antes de 2030 y está dirigida a todos los actores del planeta; los gobiernos, las empresas y la sociedad civil han sido llamados a la acción para contribuir a las metas globales, que, de alcanzarse, garantizarán un crecimiento económico, social y medioambiental sostenible. Más de un año después de su entrada en vigor, en enero de 2016, la Red Española del Pacto Mundial ha elaborado la publicación “El Sector Privado ante los ODS. Guía Práctica para la acción”, con el objetivo de hacer un primer balance. Según este estudio, basado en el análisis de las memorias de sostenibilidad de 2016, el 97% de las empresas del Ibex-35 afirman ya tener presentes los ODS en su estrategia de negocio. Dentro del conjunto de las empresas del Ibex-35, las empresas del sector financiero son las que más han trabajado los ODS hasta la fecha, seguidas de las empresas del sector utilities y de las de construcción e ingeniería. Además, el estudio del Pacto Mundial pone de manifiesto que un 43% de las empresas afirman tener una estrategia definida con acciones específicas y el 46% una estrategia en fase de preparación. Solamente el 11% de las empresas del índice bursátil declaran no poseer aún ningún tipo de estrategia.


El papel de la empresa en la consecución de los ODS

Un actor muy relevante para que la consecución de los ODS sea real y efectiva son las empresas. En este sentido, la directora de RRHH y RSE de Aegon, Smara Conde, afirma que “somos una sociedad global y, por tanto, estamos resueltos a crear las condiciones necesarias que favorezcan un crecimiento sostenible. Es un objetivo ambicioso que nos obliga a tomar conciencia para trabajar de una manera global, en favor de generar un valor compartido que al final nos revierta a todos. Los ODS recogen todos los puntos donde tenemos que focalizar nuestro esfuerzo para sentar las bases de una estrategia social, económica y medioambiental responsable. Para ello es necesario involucrar a todas las áreas de negocio de compañías tanto públicas como privadas”.

Por su parte, fuentes corporativas de CaixaBank destacan que “las empresas están implicadas con los ODS desde su propia concepción, en la que participaron junto a gobiernos, sociedad civil y ciudadanos de todo el mundo. Sus metas son tan ambiciosas que todos los actores nos necesitamos unos a otros para lograrlas. Ni el sector público ni el tercer sector podrían hacerlo solos. Hace falta que todos empujemos en la misma dirección”.

También destaca el protagonismo del sector privado el responsable de Comunicación Corporativa de Nestlé España, Carlos Moyano: “La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU ha ofrecido un protagonismo nunca antes otorgado al sector privado, ya que le ha brindado la oportunidad de intervenir en el diseño de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Eso implica que la empresa debe asumir su cuota de responsabilidad en la consecución de dichos objetivos, que solo serán posibles si se establecen colaboraciones efectivas a escala local, nacional e internacional, con el trabajo conjunto de sociedad civil, gobiernos y empresa. Los ODS nacen, así, del reconocimiento de que vivimos en un mundo interconectado”.

En esta línea, Ana Gascón, directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola, hace un llamamiento a que todas las empresas “actuemos como palancas de generación de impacto positivo y afrontemos los grandes retos sociales como el hambre cero, el fin de la pobreza o la educación de calidad, por poner sólo algunos ejemplos. Además, conviene tener en cuenta que los ODS plantean nuevos retos como la innovación y crecimiento económico (ODS 9), el trabajo y crecimiento económico (ODS 8) o la producción y consumo responsable (ODS 12) que implican especialmente a las empresas. En estos temas, el rol de las empresas es especialmente relevante e implica una forma diferente de hacer las cosas, que supera la dimensión estrictamente social o ambiental de la empresa”.

Unos aspectos con los que coincide plenamente la directora ejecutiva de Policy, Communication & Corporate Affairs de MSD en España, Regina Revilla: “Las empresas privadas debemos ser conscientes de nuestro papel como motores de progreso para el cambio, mediante iniciativas y productos innovadores, empleo de calidad y acciones de responsabilidad social que contribuyan a las metas de los ODS”. Para ello Regina Revilla asegura que “es importante analizar qué ODS están involucrados en la cadena de valor de cada empresa, actuando no solo como fuente de financiación, sino aportando soluciones que fortalezcan las economías locales de los países en desarrollo”.

Consciente de que el papel de las compañías es clave a la hora de abordar los retos derivados de los ODS, Antoni Ballabriga, director global de Negocio Responsable de BBVA, concreta el rol del sector privado: “No sólo identificando y mitigando los impactos negativos derivados de sus negocios, que sería la premisa básica de partida, sino desempeñando un papel activo en la innovación, la gestión de recursos, el crecimiento económico, la creación de empleo… En definitiva, generando impacto positivo en las sociedades donde operan. Las empresas son, en gran medida, el actor que está llamado a transformar la manera en la que nos relacionamos con el planeta y entre nosotros. Los que no aceptemos esta responsabilidad estaremos relegados, antes o después, a un segundo plano o a quedar fuera de juego”.

En la misma línea se posiciona el responsable de Reputación y Sostenibilidad de Gas Natural Fenosa, Antonio Fuertes, al asegurar que el sector privado actúa como catalizador y acelerador de la consecución de los ODS. “Las empresas podrían tener la capacidad de introducir diversos enfoques en su actividad diaria que permitirán alcanzar los objetivos. Las empresas pueden desarrollar iniciativas vinculadas a sus operaciones para minimizar los impactos negativos, pueden desarrollar productos y servicios innovadores que contribuyan a las metas de los ODS y también desarrollar actividades filantrópicas. Todas estas acciones van a potenciar y acelerar el cumplimiento de dichos objetivos. El compromiso de las empresas, en colaboración junto con otros agentes sociales, permitirá potenciar la actuación de toda la sociedad en su conjunto en favor de los ODS”

No obstante, para que los Objetivos de Desarrollo Sostenible sean una realidad es necesaria inversión. En este sentido, Sonia Felipe, directora de Comunicación de Triodos Bank, comenta que “los ODS renuevan y amplían el compromiso de la comunidad internacional, con nuevas metas que involucrarán a todo el mundo, no solo a los países en desarrollo como hacían los ODM. Además, hay una exigencia de una mayor contribución del sector privado a su financiación. La ONU cifra entre 5 y 7 billones anuales la inversión necesaria por parte de las empresas para lograr los ODS”.


Los ODS y la RSE

La integración de los ODS en el negocio de las compañías tiene una implicación directa en las estrategias de Responsabilidad Social Empresarial y Sostenibilidad de las organizaciones. Tal y como comenta la responsable de Responsabilidad Corporativa de ATRESMEDIA, Susana Gato, “lo importante de estos Objetivos de Desarrollo Sostenible es que han conseguido dar a las empresas un marco común en el que operar. Un marco flexible en el que cada empresa puede identificar aquellos objetivos en los que su contribución puede ser mayor. De alguna manera han supuesto también un paso importante en la integración de la Responsabilidad Corporativa en las culturas empresariales al poner sobre la mesa de una manera clara, estructurada y justificada aquellos retos globales en sostenibilidad que son prioritarios y en los que todos podemos colaborar. Además, se han dado a las empresas herramientas para poder incluirlos en su estrategia y ayudarlas en su comprensión. No parece haber excusa para no involucrarse y ayudar desde la empresa a conseguirlos”.

En la misma línea se posiciona Susana Posada, responsable de Comunicación Corporativa y RSE de Leroy Merlin España, al comentar que “la mejor forma de integrar la consecución de los ODS en la empresa es a través de la adaptación natural en el propio marco de Responsabilidad Social Empresarial. Todas las empresas operamos en un entorno social, económico y medioambiental que debemos fortalecer como vía de desarrollo a largo plazo. A día de hoy, la RSE es un vector más de competitividad por el que somos medidos y evaluados tanto por clientes como por el resto de grupos de interés con los que nos relacionamos. La innovación, el ahorro de costes o la mejora de la eficiencia son beneficios de una RSE consolidada que debe formar parte de nuestra propuesta de negocio”. Pero además Susana Posada da un paso más allá y advierte de los riesgos de la inacción de las empresas ante los ODS. “No hacer nada será una opción costosa para las empresas, porque la competitividad cada vez estará más ligada a la capacidad de responsabilizarse del papel que jugamos en la sociedad. El reto está en convertir unos objetivos globales como los ODS en acciones empresariales concretas y tangibles”.


Oportunidades de negocio

Según el informe “Mejores negocios, un mundo mejor’’, elaborado por la Comisión de Comercio y Desarrollo Sostenible y presentado en el Foro Económico Mundial 2017, los Objetivos de Desarrollo Sostenible representan una de las mayores oportunidades de negocio para los próximos años. Según este informe alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible puede generar al menos 12 billones de dólares en oportunidades de negocio hasta 2030 y pueden suponer la generación de 380 millones de empleos. Además, el estudio asegura que, alcanzando la igualdad de género, establecida en el ODS 5, se agregarían 28 billones de dólares al PIB global en 2025.

Datos como estos llevan a Antoni Ballabriga, de BBVA, a asegurar que “sin duda son una oportunidad de negocio. Contribuir a los ODS no es una cuestión de filantropía; los ODS sirven de orientación a la empresa a la hora de establecer objetivos a largo plazo y enfocar su negocio hacia modelos más sostenibles, que son la base de una rentabilidad futura. El beneficio, por tanto, tiene una doble derivada. La oportunidad que supone ofrecer productos más atractivos a unos clientes cada vez más interesados en la sostenibilidad, y la garantía de que ponemos en circulación productos que tienen menor riesgo a largo plazo ya sea financiero, legal, social, medioambiental o reputacional. Además, estar alineada con los ODS facilita a la empresa acceder a nuevos mercados, anticiparse a la regulación y a la demanda de los consumidores, asegurarse los recursos necesarios para su actividad, gestionar mejor su cadena de suministro, consolidar su licencia para operar, diferenciarse de sus competidores, etc.”.

Además, el director general de Covestro en España, Andrea Firenze, destaca que “operar de manera responsable otorga credibilidad y confianza a cualquier empresa y comprometerse a cumplir este tipo de objetivos supone dar un paso más allá en este sentido. Crear un clima de comprensión y confianza debería ser prioritario para toda compañía que opere en el presente”. Mientras que Montserrat Tarrés, directora de Comunicación Corporativa y Relaciones con Pacientes del Grupo Novartis en España, destaca que “el mayor beneficio que tiene para la compañía la implementación de políticas alineadas con los ODS es cultivar la relación con nuestros públicos de interés, con especial foco en los empleados. La transparencia, la inclusión la sostenibilidad, la igualdad o el acceso son conceptos integrados en la gestión de nuestra propia actividad. Además, los ODS ofrecen la posibilidad de dar visibilidad al papel de las compañías como fuerza positiva y de cambio, a través de su contribución a una mejora del entorno y la construcción de una sociedad más equitativa”.

Por su parte, el director de Responsabilidad Corporativa y Comunicación de Calidad Pascual, Francisco Hevia, cree que “la empresa es un agente fundamental de la sociedad actual y por tanto imprescindible en la consecución de los ODS, pero la relación no es una relación unilateral, en la que solo gana uno. Los propios ODS en sí pueden suponer oportunidades de negocio importantes para las compañías, convirtiéndose en una relación win-win. Negocios y desarrollo sostenible no solo pueden ir de la mano, sino que deben hacerlo”. En este sentido, Arancha Díaz-Lladó, directora de Innovación Sostenible de Telefónica, comenta que “el tiempo en que las grandes empresas operaban solo bajo criterios de maximización del beneficio pensando en el corto plazo ha quedado atrás. Según el Barómetro de Confianza de Edelman de 2017, el 75% de la población considera que la actividad empresarial debe ser capaz de incrementar los ingresos y al mismo tiempo mejorar las condiciones sociales y económicas de la comunidad donde opera. En Telefónica estamos convencidos de que esto es posible y por eso trabajamos para incorporar el impacto social o medioambiental positivo como un elemento transversal de toda nuestra cadena de valor. Y, ¿qué mejor hoja de ruta para lograrlo que los ODS?”

Así pues, los directivos de Responsabilidad Social Empresarial coinciden en afirmar que los ODS plantean nuevas vías de acción y de trabajo para realizar el cambio hacia un modelo de producción y comercialización más sostenible. Desde ese punto de vista, Ana Gascón, de Coca-Cola, considera que “se abrirán nuevas oportunidades de negocio que sin duda serán interesantes para muchas empresas. Por ejemplo, desde la acción por el clima contemplada en el ODS 7, que promueve la transformación hacia una economía baja en carbono, hasta las acciones que permiten aprovechar eficiencias y ahorros en el funcionamiento interno de las empresas”. Además, Ana Gascón añade que “los ODS ya están en el discurso de las empresas de mayor tamaño. Han venido para sentar las bases de una nueva manera de enfocar el desarrollo socioeconómico, calando como palanca de innovación en las empresas pequeñas y medianas a través de la actividad de las compañías más grandes. Las empresas que pretendan consolidarse firmemente en el mercado deben unirse a ellos. Constituyen un marco sólido en el que comunidades, gobiernos y empresas pueden trabajar unidos y en la misma dirección, aportando la estabilidad y confianza necesaria para desarrollar la actividad empresarial e impulsar nuevos modelos de negocio más sostenibles”.

De este modo, incorporar los ODS en las empresas es una oportunidad de utilizar el poder de los negocios para luchar contra la pobreza y promover una economía más sostenible. “No vemos los ODS en términos de rentabilidad clásica, de cuánto gano yo como empresa, sino desde una rentabilidad global que incorpore sobre todo la perspectiva social y ambiental. Poner el foco en ellos y destinar inversión hacia su cumplimiento va a contribuir a una mayor presencia de empresas y organizaciones que, con su iniciativa y espíritu innovador, ofrecen soluciones a los grandes desafíos que nos afectan a todos como la desigualdad o el cambio climático”, puntualiza Sonia Felipe, de Triodos Bank. En definitiva, para Laura Diéguez, directora de Comunicación de Sanofi España y Portugal, “los ODS son una oportunidad para que todos trabajemos en una misma dirección. Son un reto al que las empresas tenemos la responsabilidad de contribuir, como un agente del cambio más. En nuestra forma de operar debemos integrar en mayor o menor medida los objetivos marcados por las Naciones Unidas y, fruto de ello, seguir generando valor y progreso. En realidad, es un cambio de modelo que, además, nos será exigido por la sociedad en el futuro.

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