OPINIÓN

La construcción sostenible ya no es una opción

Ana Luisa Cabrita,

Directora del certificado de construcción sostenible de BREEAM® en España

Ana Luisa Cabrita

Una de las lecciones más importantes que he aprendido en mi trayectoria personal y profesional es que los objetivos se alcanzan equilibrando la visión de lo que queremos ser junto con el trabajo diario, que es el que nos permite llegar a serlo. Dicho esto, ¿qué queremos ser en el sector de la construcción y cómo llegar a serlo?

Para poder responder a esta pregunta es necesario reflexionar sobre el trayecto que nos ha traído hasta aquí. Y no me refiero a juzgar lo que se hizo bien o mal. Hablo de la evolución como sociedad en los últimos 15 ó 20 años.

Hemos pasado de valorar solamente la existencia de una fábrica que nos diera trabajo (desarrollo económico), a pedir que no contaminara nuestros ríos y nuestro aire (desarrollo medioambiental) y, actualmente, a exigir que sea una entidad con impacto positivo en la comunidad en la que se integra asumiendo su responsabilidad social.

Esta evolución experimentada en la industria no llegó con la misma fuerza al sector de la construcción y, tal vez por ello, se pudo desplegar de forma más descontrolada construyéndose en zonas inadecuadas, con baja calidad y sin preocupaciones especificas por el usuario final. Pero no fue un problema del sector, sino una responsabilidad compartida por toda la sociedad ¡Todos hemos deseado una casa de verano en la costa con vistas al mar y lo más barata posible!

La situación económica actual nos está obligando a replantear el estilo de vida de toda una sociedad. Estamos asistiendo a un cambio de paradigma social que implica una revolución en la forma de ser y estar entorno a tres conceptos: el Planeta, las Personas y los Beneficios (Planet, Persons & Profit).

Es evidente que hoy en día aspectos económicos como la liquidez, la necesidad de ahorro y la eficiencia, son claves para la supervivencia de cualquier empresa. Sin embargo, problemáticas como la elevada tasa de desempleo, los desahucios que apelan a nuestra solidaridad como individuos, y otras cuestiones como las medioambientales relacionadas con el cambio climático o la disponibilidad de agua, evidencian la necesidad de preservar el planeta como forma de supervivencia.

Confluimos en una encrucijada y debemos ser conscientes de la importancia del momento y de nuestras decisiones… No podemos elegir un camino que nos traiga de nuevo hasta la situación actual. Es necesario tomar un nuevo rumbo que sea integrador y que nos permita desarrollar nuestro entorno económico preservando el medioambiente y protegiendo el valor social de una forma sustentable.

Edificios asequibles y a la vez rentables
Éste es el “querer ser” que defiendo para un sector de la construcción renovado: construir edificios que sean asequibles y a la vez rentables, minimizando los impactos medioambientales de la construcción y del futuro uso de los edificios, a la vez que se diseñan y construyen con una orientación clara a la salud y bienestar de sus usuarios. Un camino que desafía el status quo actual. Estamos en un momento de superación.

¿Cómo llegar hasta ahí? No creo que haya un único camino. Muchas de las líneas de trabajo están trazadas y muchas otras serán aportadas desde distintos puntos de la sociedad y diversas áreas técnicas.

Las ideas clave que me parecen más interesantes en el presente, o en un futuro a medio plazo, son las siguientes:

Smart City. El concepto de ciudad inteligente es un área donde hay mucho por hacer y no solamente en la integración de nuevas tecnologías, que entiendo como una parte del concepto. Me refiero a la concepción de espacios urbanos como eje de convivencia de la ciudad, que fortalezcan la proximidad y el movimiento, aumentando de esta manera el grado de habitabilidad urbana y felicidad del ciudadano.

Rehabilitación. Es un sector clave como salida al parón de la inversión en nueva construcción y las líneas de ayuda y legislación que promocionan su despegue son una realidad a nivel estatal y comunitario. Un ámbito en el que queda mucho por hacer, ya que disponemos de un parque residencial poco eficiente en términos energéticos.

Construcción sostenible. Además de los necesarios sistemas de certificación de construcción sostenible que otorgan un reconocimiento externo y ayudan a la incorporación de estándares de sostenibilidad, como es el caso de BREEAM®, creo que hay que construir de una forma distinta aprovechando las condiciones locales, integrando el edificio en el entorno, minimizando los impactos de los materiales, de la producción de residuos, reduciendo consumos de energía y agua, preservando la biodiversidad local, preparando el edificio para los riesgos del cambio climático, etc.

Para profundizar en este ámbito, recomiendo consultar los manuales técnicos de la metodología BREEAM® ES, accesibles de forma gratuita desde la extranet de la web del certificado, y que pueden servir como base para un diseño más sostenible de la edificación.

Micro-generación o generación local de energía. En la senda de los edificios de consumo energético casi nulo, creo que evolucionaremos hacia soluciones locales (a nivel individual, de empresa o incluso de comunidades) de generación de energía térmica y eléctrica, de acuerdo con las necesidades específicas y el entorno. No en el sentido de eliminar el sistema actual de generación energética (seguramente más eficiente), pero sí en el sentido de complementarlo, aprovechando las condiciones y posibilidades locales.

Materiales. Las Declaraciones Ambientales de Producto (DAP) son una herramienta muy potente que sin duda dará sus frutos en el futuro, ya que actualmente considero que el mercado no está aún sensibilizado. Elegir el material, además de por el precio y la estética, por su huella medioambiental no sólo en el proceso de fabricación, sino también a lo largo del ciclo de vida de cada edificio e incluso tras su demolición, es un proceso de aprendizaje que llevará tiempo asentar. El reciclaje y la reutilización de materiales, los impactos en la salud de las personas, su durabilidad… son aspectos a considerar también en esta línea de trabajo.

Facility Management. La gestión de edificios existentes se está profesionalizando, y esto es un factor determinante si consideramos que los impactos de la edificación existente representan casi un 90% del impacto de un edificio y un 10% en su fase de construcción. Un edificio pervive al menos 30 años, y es muy importante que se conozca y se sepa gestionar de forma adecuada para mejorar su rendimiento y a la vez satisfacer a los usuarios, reduciendo el absentismo y aumentando la productividad de los trabajadores que lo utilizan.

Sistemas BIM. La concepción y gestión de la edificación tendrá que verse enriquecida por las nuevas tecnologías con el objetivo de permitir el diálogo transversal entre las distintas disciplinas y partes implicadas en el proceso de diseño y construcción en tiempo real, siendo posteriormente una herramienta de gestión y conocimiento profundo del propio edificio que ayude a gestionarlo de una forma más eficiente y eficaz.

Todas estas líneas estratégicas son complementarias y llegarán al mismo destino, es decir, contribuirán al mismo “ser” a través de distintos “cómos”. Vivimos en una sociedad matricial en que todo está relacionado con todo, en todas las direcciones y sentidos, y tenemos que asumir la transversalidad de conceptos incorporándolos independientemente de nuestra profesión e incluso a nivel personal. Creo sinceramente que éste es el camino del desarrollo y crecimiento sostenible en la construcción. ¿Te sumas a este nuevo camino?

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