OPINIÓN

Entrena, salta… e innova

Sofía Martín,

directora de Comunicación de Fundación SERES

Sofía Martín

Hoy, que hablamos con frecuencia de innovación, no está de más recuperar la figura de Franz Klammer, que logró una medalla de oro en esquí alpino en los Juegos de Invierno de 1976. Su audacia y su descenso “fuera de control” le valieron la victoria. Esquiar a velocidad normal no hubiese sido suficiente y decidió renunciar a todo control. Su principal rival Russi afirmó que escuchó el rugido de 60.000 espectadores austríacos tras el descenso de Klammer y sintió que la montaña comenzaba a temblar. Una anécdota deportiva que entraña un aprendizaje especialmente importante, para quien se ha plantado ante el desafío de innovar.

La propuesta de valor de las compañías ha cambiado. Las compañías ya no se diferencian por la calidad de un producto, sino por su conexión con la sociedad que logran obtener y por sus valores únicos. Resulta imprescindible que la inclusión del compromiso social tome peso en el propósito de la compañía y el foco esté cada vez más en las personas. Naturalmente, las estrategias de la relación de la empresa con la sociedad están experimentando una evolución progresiva. De hecho, consumidores y trabajadores buscan activamente ser parte de proyectos responsables. Si prestamos atención a otros indicadores, observamos que muchas compañías se explican fundamentalmente por intangibles. Observamos con frecuencia el paso hacia la visión global de las corporaciones, la redefinición de colaboración de las industrias en oportunidades de desarrollo global y el nacimiento de alianzas estratégicas con otras organizaciones.

SERES cree en la innovación social como elemento indispensable para afrontar los retos que se plantean a los actuales gestores empresariales. Esto, además de hacer sostenible el compromiso social de las empresas, tiene una consecuencia directa en la generación de alianzas y otro concepto que es muy relevante para la competitividad de la empresa: la colaboración. Sin duda, la innovación social es una herramienta natural para unir impacto social y económico. Aunque el reto es pasar a la acción de manera colaborativa, es igualmente importante ofrecer los mecanismos para construir clientes y sociedades satisfechas, única garantía de equilibrio y éxito que apoya la creación de valor responsable. Las empresas buscan crear actuaciones sociales perdurables en el tiempo, eficientes, capaces de multiplicar el impacto y que conviertan el compromiso social empresarial en oportunidades.

Que la innovación resulta una pieza imprescindible y se presenta como una garantía de sostenibilidad y crecimiento para cualquier organización es un hecho, que a menudo damos por descontado. No debe ser algo extraordinario, sino ordinario. El eslalon de la innovación es un viaje que cuenta con diversos acontecimientos, avances en paralelo y cambios en los objetivos y las circunstancias. Seguramente es un territorio que requiere habilidades de un líder responsable ambidiestro, que pueda maniobrar entre el corto y el largo plazo, para generar más adelante un efecto transformador en la organización. La anécdota deportiva de Klammer me ha parecido muy significativa, sobre todo porque puede llevarnos a reflexionar sobre cómo podría ser no solo conveniente sino necesario transitar por la pendiente, a veces arriesgada, incómoda, confusa y compleja, pero un paso adelante hacia el cambio cultural para contar con empresas exitosas, empresas responsables, empresas excelentes.

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