ENTREVISTA

FSC está jugando el papel que desde el Estado no se ha sabido jugar


Félix Romero,

presidente de FSC España

Félix Romero 07/07/2011

Hace unos meses que el responsable del Programa de Bosques de WWF España, Félix Romero, asumió el cargo de nuevo presidente de FSC España tras las elecciones celebradas en la Junta Directiva de la entidad.

“Es un reto de mucha responsabilidad porque el sector forestal está jugando un papel cada vez más importante en la economía”, asegura.

Romero apuesta por una política forestal más consolidada y asegura que el sello FSC “se está convirtiendo en una necesidad” y en una gran oportunidad económica.

¿Qué supone a nivel personal y profesional el nuevo puesto como presidente de FSC España?

Yo entré muy al inicio en el desarrollo de FSC España y después de diez años puedo asegurar que no hay ningún otro escenario de trabajo que integre a este nivel los distintos intereses sociales, ambientales y económicos. Es un reto de mucha responsabilidad porque estamos en un momento en el que el sector forestal está jugando un papel cada vez más importante en la economía, pero es necesario convencer a la sociedad, a los mercados y a los propietarios forestales de que tienen que diferenciarse.

FSC actúa en un escenario cada vez más importante a nivel político, entrando en estrategias de distinto ámbito, desde la Administración Pública hasta las propias políticas de RSC de las empresas. Tenemos el compromiso de que sea considerada una herramienta para toda la sociedad: para el consumidor porque tiene la garantía de que compra algo que no procede de talas ilegales o de una gestión insostenible, y para el propietario porque se le ofrece una puesta en valor de sus productos en el mercado.

¿Qué puntos de encuentro existen entre los valores de FSC y los de WWF?

WWF es una organización dedicada a la conservación de la naturaleza en la que el desarrollo humano juega un papel primordial.

¿Cómo compatibilizará su labor en WWF con la de FSC?

Para nosotros FSC es una herramienta imprescindible para la conservación de los bosques. Dentro de WWF trabajamos en distintas áreas, yo coordino en España la parte de bosques con un escenario nacional e internacional: los mercados forestales y la repercusión de la huella del consumo y del desarrollo en la conservación de los bosques en otras partes del planeta. En nuestro argumento de conservación de bosques, la herramienta fundamental es FSC, es el parámetro que nos indica si se está actuando con responsabilidad.

Combinar ambas funciones no me requiere un extra de tiempo pero sí de esfuerzo añadido, aunque lo afronto con mucha ilusión y muchas ganas.

Trabajando en una ONG como WWF sé que con pocos recursos y con mucha iniciativa se pueden hacer muchas cosas. Tengo un gran equipo que me respalda y se alinea para cumplir nuestros objetivos en WWF y para promover el desarrollo de FSC.

¿A qué retos se enfrenta el sector forestal español?

El sector forestal español se encuentra en una fase de herencia de varias décadas en las que no ha existido una política forestal seria con una visión de estado que defina el lugar en el que los bosques deben generar más biodiversidad y recursos forestales, que abogue por la agrupación de los propietarios para que la gestión sea más eficiente y que incentive determinados usos del bosque.

España es el segundo país de la UE por superficie forestal, con una proporción boscosa que ocupa más de la mitad del país, y a pesar de ello no lo consideramos como un factor estratégico de desarrollo.

El gran reto es lograr que nuestros políticos entiendan que lo forestal tiene que estar en un primer plano en las agendas y que España es un país que tiene recursos naturales que debe gestionar y valorizar: la biomasa forestal -que puede contribuir a un mix de energías renovables- o el corcho, en detrimento de otros materiales sustitutivos, sintéticos o metálicos. En concreto, el corcho es un recurso natural que genera empleo rural, conserva los bosques, protege de los incendios, genera biodiversidad, etc. Se trata de un ecosistema único en el planeta y no existen políticas serias que lo defiendan.

Hay una política que se debe vertebrar en torno a los bosques que pasa por el impulso, en las compras públicas, de la prioridad de los productos forestales certificados por FSC. Además, necesitamos agrupar a los propietarios para que sea viable gestionar las explotaciones forestales desde un punto de vista económico.

FSC es la única plataforma que aglutina todos los grupos de interés que antes estaban radicalmente enfrentados. Ahora estamos en la misma mesa encontrando soluciones porque nos hemos dado cuenta de que nos necesitamos. Ni siquiera a nivel de estado existe un escenario de diálogo donde, de forma equilibrada o participativa, nos sentemos para hablar de políticas forestales o de gestión de los bosques como ocurre en el caso de FSC.

¿Qué diferencias existen entre los diversos niveles de certificación?

La diferenciación principal de FSC es la capacidad que tiene de aglutinar todas las sensibilidades en torno al bosque. Todo lo que se opina desde distintos grupos de interés se recoge, se canaliza y se ver tebra en unos indicadores que marcan los parámetros hacia la sostenibilidad.

FSC tiene una estructura tricameral: económica, social y ambiental. Las tres tienen el mismo peso, de manera que todas las políticas se llevan a cabo con ese equilibrio y participación. Esa proporción permite que cada actor juegue su papel en la organización: el movimiento ecologista incide en la biodiversidad y presenta un mensaje mucho más serio y contundente ante la sociedad, el movimiento social y sindical vela por el cumplimiento de los derechos de los trabajadores, etc.

No se trata de un sistema del primer mundo, sino que se conecta con los países en desarrollo y está suponiendo un cambio totalmente revolucionario.

¿Qué tipo de entidades solicitan la certificación y qué les mueve a ello?

Desde el punto de vista de la industria forestal, están presentes todos los sectores: la madera, el papel, el corcho… Desde fabricantes de tapones de vino a productores de bebidas energéticas, pasando por fabricantes de parquet o distribuidores de ropa. La empresa que en el siglo XXI quiere diferenciarse tiene que estar más cerca de la sociedad. FSC conjuga la par te técnica de la explotación del bosque, con el contacto con la sociedad y el valor añadido que otorga a la empresa.

A día de hoy cada vez se empieza a concebir menos una empresa que diga que es responsable y que no use papel certificado FSC. Las empresas se retroalimentan entre ellas, están aumentando los productos que llevan el logotipo FSC. Ha pasado a convertirse en una necesidad para las compañías.

¿De qué modo puede convertirse la certificación en una oportunidad económica?

Sólo con introducir FSC en su sistema de gestión, las empresas mejoran su sistema productivo porque les obliga a ser más meticulosos. Además, es una oportunidad comercial, especialmente en el caso de las maderas tropicales, el corcho o determinados productos que todavía no se han expandido demasiado.

En el caso del papel, en que la mayor parte proviene de plantaciones más o menos controladas por grupos europeos o norteamericanos, la diferencia económica en el producto es menor, pero la imagen que se le está dando es imprescindible. En ocasiones nos reunimos con los consejeros delegados de diversas compañías y nos aseguran que sus plantaciones necesitan las certificaciones, porque si no las tienen se quedan fuera del mercado.

Además es una oportunidad para cambiar el modelo económico, generar empleo rural y volver a poner en valor los recursos forestales, especialmente en un país como el nuestro que tiene una gran masa forestal.

Si inver timos en una certificación, en una diferenciación de un producto en el mercado, estaremos generando políticas de compra pública que prioricen los productos forestales certificados. Tenemos la oportunidad de recuperar un nicho de mercado que ha estado ocupado hasta ahora por productos sintéticos importados, en muchos casos, de terceros países y zonas económicamente inestables, en ocasiones vinculadas a la vulneración de los derechos humanos.

¿La Administración no está respondiendo al nivel esperado?

Necesitamos que nuestra política forestal esté al nivel que tiene que estar. Ahora mismo el sistema de autonomías ha contribuido a que lo forestal sea prácticamente lo último dentro de las propias consejerías de agricultura, ganadería o medio ambiente de las comunidades autónomas. Si la descentralización no va acompañada de una política que marque unos indicadores que converjan hacia una visión forestal común, la competencia en gestión forestal puede quedar relegada a los últimos puestos de las agendas. No entiendo cómo algo que ocupa más de la mitad del territorio del estado no es estratégico para el mismo. FSC está jugando el papel que desde el estado no se ha sabido jugar.

¿Qué opinión le merece el papel que juega el sector papelero a día de hoy en este sentido?

Tradicionalmente se han enfrentado al problema del uso del territorio. El sector del eucalipto pino es la base de un conflicto histórico entre la conservación de la naturaleza y la economía. Se trata de un producto que está muy cerca de la sociedad, el nivel de inserción en la mente del ciudadano es muy elevado.

El sector papelero está en condiciones de mejorar la gestión forestal, a pesar de que gran parte del mismo está dentro de FSC y de que los avances están siendo considerables.

Desde FSC estamos defendiendo el uso del papel frente a los materiales sintéticos, sobre todo en un momento en el que su gran amenaza es el discurso que promueve la reducción de su uso y en el que la aparición de nuevas tecnologías como el libro electrónico pone en peligro su permanencia. Evidentemente, hay que apostar por un mejor uso de los recursos porque los ocho mil millones de personas que habitarán el planeta dentro de diez años no podrán acceder a ellos.

¿Los consumidores están empezando a exigir el sello FSC?

Las empresas que han usado FSC como herramienta corporativa lo están demandando, como en el caso de la Administración Pública, en que a veces es obligatorio que la madera sea certificada para según qué obra.

Asimismo, las grandes empresas que han integrado FSC en su estrategia corporativa exigen a sus proveedores que cumplan con los requisitos de la certificación.

A nivel de consumidor de calle no resulta tan palpable porque la oferta real de producto FSC es muy inferior a la demanda que se puede generar en un momento de difusión máxima de la certificación. Sin embargo, es necesario que el ciudadano lo vaya conociendo. De hecho, basta con ir a comprar a cualquier supermercado para comprobar que muchos de los envases ya llevan el logotipo. Llegará un momento en que el propio consumidor tendrá un conocimiento pasivo de FSC y le parecerá extraño comprar un producto que no esté certificado.

FSC aglutina todas las sensibilidades en torno al bosque

• FSC asegura al consumidor que compra productos procedentes de una gestión sostenible y ofrece al propietario forestal una puesta en valor de sus productos en el mercado.
• En el argumento de conservación de bosques de WWF, la herramienta fundamental es FSC.
• FSC tiene una estructura tricameral: económica, social y ambiental.
• El sello FSC está pasando a convertirse en una necesidad para las compañías.
• Llegará un momento en que el propio consumidor tendrá un conocimiento pasivo de FSC y le parecerá extraño comprar un producto que no esté certificado.

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