ENTREVISTA

Ética,emociones y economía: la vida de las organizaciones no puede pensarse al margen de esta triple correlación


Francesc Torralba,

Director de la cátedra Ethos de ética aplicada de Universidad Ramón Llull

Francesc Torralba 02/06/2014

Participa como ponente en el marco del XXII Congreso EBEN-España. Es un referente y toda una autoridad para el sector. Preside el Consejo Asesor para la diversidad religiosa de la Generalitat de Catalunya, el Comité de Ética asistencial de la Fundación Sar-Quavitae, el Observatorio de ética de Aldeas Infantiles SOS, el comité de ética de MC Mutual y el comité de ética de la Policía de Cataluña. Su charla en este el congreso es una cita ineludible.

¿Por qué habéis elegido el tema “Ética, Emociones y Economía: la gestión actual de las organizaciones” para la XII Edición de EBEN-España?

Nos parece que es fundamental pensar este triple vínculo: ética, emociones y economía, pues la vida de las organizaciones no puede pensarse al margen de esta triple correlación. En una organización, es esencial identificar los valores que la definen y que son su fuerza motriz, también las emociones, convulsas o no, que tienen lugar en ella. Y, finalmente, cómo lo primero y lo segundo incide decisivamente en el desarrollo de la organización. El crecimiento o decrecimiento de una organización no puede separarse jamás del factor axiológico y de la gestión inteligente de las emociones que en ella tienen lugar.


¿Qué o quién destacaría del Programa?

Es un programa que integra tres mundos que, por lo general, están muy desconectados. Por un lado, está la reflexión académica, universitaria, que se nutre de la investigación y el estudio; por otro lado, está la aportación del mundo de la empresa; y, finalmente, la contribución de las organizaciones del tercer sector. La Universidad está llamada a hacer posible y viable el encuentro creativo entre estos tres mundos con el fin de mejorar cualitativamente nuestra sociedad.

¿Qué papel tiene la ética en la sociedad de hoy en día?

La ética aplicada despierta un gran interés. Organizaciones de naturaleza muy distinta se interesan por la ética y desean integrar modelos de gobierno, de gestión y de toma de decisiones que integren los valores que profesan en su documento de identidad. La ciudadanía exige, de un modo creciente, transparencia y credibilidad a las instituciones, tanto públicas como privadas, lucrativas como no lucrativas. Y estos dos elementos requieren de buenas prácticas, de coherencia interna, lo cual exige, por parte de la organización, cuidar muy a fondo los aspectos éticos y los valores institucionales para que sean realmente efectivos en la vida interna y externa de la organización y no puramente ornamentales.


La Cátedra ETHOS de la URL publicó el 1r código ético para profesionales de la política ¿Qué peso cree que ha tenido la corrupción o falta de transparencia de las administraciones públicas? (parece que la actualidad últimamente destapa más casos de corrupción que nunca, ¿es sintomático?

Vivimos en una sociedad caracterizada por una fractura de la confianza y sin confianza es imposible el nexo social, el vínculo y la cohesión social. Para recuperar la confianza perdida es esencial reconocer que no hay atajos. Sólo la competencia, la fidelidad, la coherencia y el compromiso activo y la eficacia verificada pueden ser vías para recuperar la confianza perdida. La corrupción ya no puede ocultarse en la denominada sociedad de la transparencia. Lo que antes podía esconderse secretamente en un depósito impermeable; en la actualidad es conocido, emerge a la luz pública por algún intersticio y la ciudadanía se percata de la incongruencia, lo cual genera, de inmediato, una crisis de reputación que tiene, como es obvio, sus efectos devastadores en el mercado y en el tejido social. Invertir en ética es invertir en transparencia y credibilidad.


¿Qué importancia tiene la ética en el mundo empresarial?

Es decisiva, porque el cliente, al comprar un producto, el que sea, tangible o intangible, hace un acto de confianza. Si constata que existe una correlación entre precio y valor, mantendrá su vinculación con la empresa, pero si observa que es objeto de engaño o de estafa, romperá sus vínculos con la empresa y, además, expresará su indignación en las redes, lo cual tendrá un efecto propagador. El consumo responsable gana terreno. Deseamos conocer la trazabilidad del objeto de consumo, cómo se ha hecho, quiénes lo han elaborado, en qué condiciones y qué efectos ha tenido la producción en términos ambientales. Todo eso pesa y está directamente relacionado con la ética de la empresa.

¿La ética es rentable económicamente hablando?

La finalidad de la ética no es la rentabilidad; es la bondad. En ocasiones, ser ético acarrea todo tipo de sufrimientos y humillaciones. En ocasiones, ser ético es objeto de reconocimiento y estima social. La filosofía práctica no es un instrumento al servicio del mercado, la productividad o la competitividad; es un fin en sí mismo. Quien hace bien las cosas, no siempre es reconocido, ni tiene éxito social, pero cumple con un deber que experimenta en el fondo de su ser.


¿Cómo funciona un comité de ética? ¿Asesora o solamente aconseja? ¿Todas las empresas, instituciones…deberían constituir uno?

Un comité de ética es un órgano independiente, constituido por profesionales de distintas disciplinas que estudian dilemas éticos de una organización, de una profesión o de un ámbito concreto de la vida, para llegar, a través del consenso, a una decisión compartida. La decisión que toma el comité de ética no tiene un carácter vinculante, pero ayuda al profesional a crear su propio criterio respecto cuál es la mejor opción posible frente a un dilema moral. En la actualidad existen comités de ética en las organizaciones de tipo sanitario, de tipo social y también en algunas organizaciones del sector deportivo y de seguridad. Cuando estos comités son debidamente formados y asumen una metodología de toma de decisiones compartida, permiten hallar soluciones creativas a problemas difíciles que afectan a una organización.

En esta edición de EBEN-España habéis querido dar voz al Tercer Sector, a las organizaciones sin ánimo de lucro. ¿Por qué?

Porque es un sector muy relevante en nuestro país, porque acumula mucha experiencia y porque está profundamente preocupado por la ética y las buenas prácticas. Muchas organizaciones del denominado Tercer Sector solicitan códigos de ética, guías de buenas prácticas y la creación de comités de ética para poder actuar de un modo responsable, transparente y crear confianza.
¿Qué sería una organización ética?

Una organización coherente con su visión, misión y valores; una organización que aporta un bien a la sociedad, que actúa con transparencia y que asume de manera crítica sus propios errores sin tratar de ocultarlos.
¿Cuáles son las claves para gestionar una organización hoy? ¿Pasa por un equilibrio entre ética, economía y emociones?

La buena gestión exige, a mi modo de ver, una correlación entre cuatro formas de inteligencia: la social, que permite crear vínculos, la emocional, que faculta para gestionar correctamente las emociones, la intrapersonal, que habilita para identificar el potencial y el talento de uno mismo y, finalmente, la existencial, que capacita para tomar distancia e interrogarse por la razón de ser de la misma organización.

¿La RSE es una tendencia en auge actualmente? ¿Por qué? ¿El futuro va hacia la RSE?

La RSE está experimentando profundas transformaciones. La crisis también ha sido decisiva para depurar el concepto. Existen múltiples formas de ejercitarla y no sólo afecta un área o un departamento, no tiene sólo una dimensión hacia afuera, sino también hacia adentro. Es difícil hacer prospectiva en este campo, pero creo que la RSE se va a fortalecer en la medida en que el ciudadano exija más transparencia, rendición de cuentas y coherencia a las organizaciones.

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