ENTREVISTA

La salida de la crisis tiene que ver con mayor responsabilidad social de las empresas


Carles Campuzano,

diputado de Convergència i Unió

Carles Campuzano 26/05/2014

La obligatoriedad de las grandes empresas por publicar su información no financiera, el establecimiento de una cuota femenina en los Consejos de Administración o la generación de empleo como práctica socialmente responsable. Éstos son algunos de los temas que le hemos planteado a Carles Campuzano, diputado de Convergència i Unió en el Congreso de los Diputados y uno de los políticos españoles que ha mostrado interés por dotar de mayor impulso a la RSE en nuestro país.

¿Cómo debe ser una empresa socialmente responsable?
Una empresa socialmente responsable es aquella que es consciente que su éxito va ligado al éxito de la comunidad donde opera, entendiendo por comunidad desde el entorno más inmediato, que constituyen sus trabajadores, hasta el entorno más amplio que es el país donde está instalada. Es difícil pensar que una empresa será sostenible a largo plazo si el país donde reside su actividad no tiene éxito. Es más, un país con gravísimos problemas económicos y sociales puede tener empresas punteras, pero probablemente sus propietarios o directivos tendrán un coste muy elevado por el hecho de vivir en sociedades fracturadas, altamente desiguales y con problemas ambientales.

El Gobierno insiste en que la mayor responsabilidad de la empresa española radica en la creación de empleo. ¿Está de acuerdo?
Es evidente que el principal problema socioeconómico del país es el desempleo y, por tanto, tiene mucho sentido que cuando hoy planteamos políticas en el campo de la Responsabilidad Social pongamos el acento en la generación de empleo, la calidad del mismo o el empleo de las personas más vulnerables. Otra cosa es que reduzcamos la Responsabilidad Social de las empresas a este ámbito porque no se trata sólo de eso. Una muestra de ello es que hace pocas semanas la Comisión Europea ha aprobado una directiva sobre la transparencia de la información no financiera de las empresas. La Responsabilidad Social es algo más complejo, que tiene que ver con los impactos en la sociedad, con el Buen Gobierno, con la creación de valor a largo plazo… Es algo más que crear empleo, sin olvidar que hoy el principal problema que tenemos es una tasa de desempleo el 26% y que supone un riesgo para la estabilidad política, económica y social.

Al hilo de la directiva sobre la obligatoriedad de las grandes empresas europeas de presentar su información no financiera, ¿considera que la RSE debe apostar por la obligatoriedad?
Después de muchos años en materia de reporting y de haber coincidido que lo voluntario era lo óptimo, lo cierto es que lo voluntario y lo autorregulado ha demostrado tener algunas debilidades. Por ello, después de un complejo proceso, la Comisión Europea ha llegado a la conclusión que para las empresas de más de 500 trabajadores hay que ir a un modelo de reporting integrado y obligatorio en el que se asume que el Buen Gobierno ayuda a la creación de confianza de los ciudadanos con las empresas y que la creación de confianza ayuda al crecimiento económico y a la generación de empleo. Tenemos que ir hacia ese reporting obligatorio y España deberá modificar
su marco legal para avanzar en esa dirección.

Y hablando de directivas europeas, ¿qué opinión le merece la cuota del 40% de mujeres en puestos directivos?
Son medidas útiles en el corto plazo para romper techos de cristal. Una vez la realidad se haya normalizado, nos podremos replantear mantener o no las cuotas, pero para provocar un cambio intenso a corto plazo, creo que son útiles porque los cambios que tienen que ver con las miradas de las personas sobre el funcionamiento de la sociedad, sobre la cultura, son cambios mucho más lentos.

En materia de Inversión Socialmente Responsable, ¿qué le parece la posible implantación de la Tasa Tobin?
La Unión Europea ha entendido que a los contribuyentes nos ha costado mucho dinero rescatar a los bancos y que, por tanto, sería bueno que el sector financiero respondiese de alguna manera a la sociedad con una contribución vía impuestos. Además, algunos de los factores que han causado esta crisis tienen que ver con un comportamiento muy cortoplacista de los mercados y la Tasa Tobin, más allá de un efecto recaudatorio, puede tener un efecto de mayor información sobre las transacciones financieras internacionales, evitar que se produzcan algunas de las operaciones especulativas y combatir la mentalidad cortoplacista que nos ha llevado a esta crisis. ¡Ojalá la Tasa Tobin finalmente termine implantándose!

¿Cree que la empresa pública da ejemplo de Responsabilidad Social?
A pesar de que la Ley de Economía Sostenible, aprobada en la pasada legislatura, obliga a las empresas públicas a publicar sus informes de sostenibilidad, lo cierto es que el sector público no termina de avanzar en esa dirección. Además, hay determinados aspectos de obligado cumplimiento en los que la Administración Pública no da un buen ejemplo, como es el cumplimiento de pago a proveedores en tiempo y forma o la Ley de Integración Social del Minusválido. El sector público debe realizar un recorrido muy importante en este ámbito.

¿Muestra de ello fue la negativa del PP a debatir la proposición de ley para la incorporación de cláusulas sociales en la contratación pública?
Esta proposición de ley de CiU, que en términos de ambición era muy modesta, pretendía incorporar medidas para potenciar la contratación de colectivos en riesgo de exclusión social o personas con discapacidad. Por desgracia, la mayoría absoluta del Partido Popular impuso su visión y rechazó abrir esta discusión que está en la línea de lo que se está haciendo en el resto de Europa y que recogía las experiencias de algunas instituciones como la del Ayuntamiento de Barcelona que está usando la cláusula social para favorecer la contratación de colectivos en riesgo de exclusión.

¿Qué opinión le merece el trabajo que está llevando a cabo el Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas?
Seguramente el Gobierno tiene una idea distinta de lo que debería ser un Consejo Estatal y quizás eso provoca que no termine de apostar para darle el espacio que un organismo de participación social debería de tener. No obstante, ya en la pasada legislatura al CERSE le costó aprobar los informes que tenía encargados porque en la medida que tiene una composición multistakeholder aumentan las dificultades para alcanzar consensos entre todas las partes interesadas. Lo cierto es que el CERSE no está siendo un organismo impulsor o promotor, ya no digo de iniciativas, sino del debate de la RSE. Éste está sucediendo en muchas plataformas y en muchos ámbitos al margen del CERSE.

¿Y en cuanto a la Estrategia Nacional de la RSE?
Es una estrategia bien intencionada que seguramente menciona todos los asuntos que afectan a la RSE, pero que quizás está faltada de medidas concretas que tengan impacto. Podemos hablar de la compra pública responsable, de la exigencia en materia de transparencia de la información no financiera, de la Inversión Socialmente Responsable… tres temas en los que el Gobierno y su Estrategia deberían estar en la línea de los países más avanzados de nuestro entorno, pero que aquí tienen un planteamiento extremadamente prudente y conservador.

A pesar de los esfuerzos de difusión, muchos estudios apuntan un gran desconocimiento de la Responsabilidad Social entre los ciudadanos…
Estoy en un punto más optimista, entre comillas, en el sentido de que la Responsabilidad Social es un proceso relativamente nuevo. A pesar de la crisis de los últimos años, la demanda de fondo continúa estando allí e incluso va creciendo, y eso va a necesitar de sociedad civil comprometida y de un Gobierno que se lo crea. La tendencia de fondo es que el consumidor vaya asumiendo que detrás de un precio hay un esfuerzo, que detrás de un producto hay unos trabajadores, que hay empresas que hacen las cosas bien y otras que no las hacen tan bien. Todo ello forma parte de una sociedad más civilizada, que va evolucionando y estos procesos de evolución y de civilización tienen momentos de acelerón, de repliegue… Tengo la impresión que, en este momento en el que parece que hemos salido de la recesión y que estamos instalados en la crisis, las demandas que tienen que ver con un capitalismo más responsable van a pegar con fuerza.

Entonces, ¿considera que la crisis puede dar un impulso a la RSE?
Parte de la crisis se explica por la irresponsabilidad de algunos sectores empresariales y parte de la salida de la crisis tiene que ver con mayor responsabilidad social de las empresas. Creo que, si somos capaces de explicarlo bien y situarlo en los puntos clave, éste es un movimiento que va a crecer con el tiempo.

La responsabilidad política

En los últimos meses la preocupación por los partidos y los políticos han ido escalando posiciones en cuanto a las preocupaciones de los españoles que analiza el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Ante esta situación, Carles Campuzano habla de la necesidad de hablar de “responsabilidad política” que se traduce, a su juicio, en dos aspectos: “Más allá de la legítima batalla partidista debe de haber capacidad de dialogar y de llegar a acuerdos puesto que parte de la desafección política tiene que ver con el ruido que genera el debate partidista que al mismo tiempo no sirve para resolver los problemas de la sociedad. Por tanto, ahí tiene que ver un esfuerzo de acuerdo para resolver los dilemas que tiene planteados la sociedad. Y responsabilidad política también quiere decir un sistema electoral en el que la elección de los diputados dependa más de los electores que no de los aparatos de los partidos”, afirma el diputado de CiU.
“Al final no hay ningún país europeo que haya tenido éxito en los últimos 100 años en el que las grandes decisiones sobre el modelo económico, el modelo de protección social, el modelo educativo, etc., no haya sido el resultado de un gran acuerdo”, añade.

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