Los resultados del análisis, recogidos por el portal Co.Exist, sitúan en primer lugar a Agbogbloshie. Se trata del segundo mayor vertedero de residuos electrónicos del mundo, y está situado en Ghana. Los autores del estudio calculan que las emisiones tóxicas que genera podrían afectar a hasta 40.000 personas.
En el segundo lugar de la clasificación se encuentra Chernóbil, en Ucrania, donde todavía unos diez millones de personas se ven afectadas por polvo radioactivo, en el que hay uranio, plutonio, cesio 137, estroncio 90 y otros metales. El tercero de la lista es el río Citarum, en Indonesia, donde se encuentran numerosos productos químicos como plomo, cadmio, cromo y distintos pesticidas. En este caso, unas 500.000 personas se ven afectadas directamente, pero hasta 5 millones de personas podrían estar afectadas indirectamente. Completan la clasificación Dzershinsk (Rusia), Hazaribagh (Bangladesh), Kabwe (Zambia), Kalimantan (Indonesia), Matanza Riachuelo (Argentina), el delta del Níger (Nigeria) y Norilsk (Rusia).
Como señalan desde Co.Exist, el estudio elaborado por Blacksmith Institute y Green Cross pone de relieve el efecto que la contaminación puede tener en la salud y el desarrollo de enfermedades. Hasta 200 millones de personas de todo el mundo se ven expuestas regularmente a productos químicos tóxicos.